lunes, 26 de enero de 2009

Alejandro El Valiente

Alejandro El Valiente era un soñador nato. Gustaba de perderse en vidas alternativas y mundos paralelos, resultantes de todo lo que él nunca consiguió llegar a ser nunca. Vivía en una isla llamada Desesperanza atado a su familia, gente que nunca comprendió la persona en la que se estaba convirtiendo con el paso de los años. Alejandro El Valiente quería ser pintor, pero algo le impedía avanzar hacia su meta, y es que Alejandro cada vez que comenzaba una obra, marcando los primeros trazos y contemplando como el color se abría paso en el frío lienzo, algo evitaba que concluyese el cuadro. Él decía que su problema se debía a la falta de constancia, y puede que fuera así, pero la realidad es que Alejandro era un muchacho perezoso, y eso sin contar con que acababa de cumplir su vigésimo primer cumpleaños y como cualquier joven, tenía tantos miedos como primaveras cumplidas.

Alejandro El Valiente nunca había trabajado, quizá porque sus padres le habían cobijado demasiado y al llegar a la edad adulta se sentía perdido, sin saber qué hacer ni a dónde ir para buscarse la vida. Le daba mucha rabia que todos sus amigos supieran desenvolverse mejor que él en casi todo, esas situaciones le hacían sentirse impotente, como si la razón de su existencia se resumiera a poco más que un estorbo pero era tal la inexperiencia que tenía que, por puro miedo, se apegaba mucho a sus amigos, algo que le había costado más de un disgusto.



Lo que no sabía Alejandro El Valiente era que algún día todo cambiaría. Mentira, sí que era consciente, pero de tanto esperar hizo de aquella isla su hogar y del nombre del lugar lo que sentía, así que pasaba las noches en vela pensando qué día sería el recomendable para que llegasen todos esos cambios que deberían estar al llegar. Pero pasaron los días, las semanas y los años... y nada alcanzaba a sacudir de lleno la vida de Alejandro, que veía como alrededor de él todo se iba tornando de un feliz color, se sorprendía llorando desconsoladamente muchas noches, esperando a que sus sueños cobraran vida y encontrara su sitio en el mundo.


Alejandro El Valiente una noche soñó ...
y aquello que soñó... fue realidad.

3 comentarios:

Aya Decadencia dijo...

Gracias por el comentario.
A mí también me ha gusatdo lo que he visto así que me suscribo :P

Anónimo dijo...

soñar es gratis no??pero no de sueños se vive...
en fin...todo es demasiado complicado, la vida es demasiado complicada o nosotros la hacemos así...

:**

Mariel C. dijo...

¡Qué bonita la historia!

A veces me he sentido como "Alejandro el Valiente" cuando tiene que desenvolverse en algo y teme hacerlo mal por su falta de experiencia, pero he aprendido que sin practicar no se coge experiencia, así que hay que quitarse el miedo al fracaso, pues si lo intentas es más probable que, después de unos cuantos fracasos (no lo voy a negar), alcances la victoria :)

¡Saludos! ;)