Alejandro El Valiente nunca había trabajado, quizá porque sus padres le habían cobijado demasiado y al llegar a la edad adulta se sentía perdido, sin saber qué hacer ni a dónde ir para buscarse la vida. Le daba mucha rabia que todos sus amigos supieran desenvolverse mejor que él en casi todo, esas situaciones le hacían sentirse impotente, como si la razón de su existencia se resumiera a poco más que un estorbo pero era tal la inexperiencia que tenía que, por puro miedo, se apegaba mucho a sus amigos, algo que le había costado más de un disgusto.

Lo que no sabía Alejandro El Valiente era que algún día todo cambiaría. Mentira, sí que era consciente, pero de tanto esperar hizo de aquella isla su hogar y del nombre del lugar lo que sentía, así que pasaba las noches en vela pensando qué día sería el recomendable para que llegasen todos esos cambios que deberían estar al llegar. Pero pasaron los días, las semanas y los años... y nada alcanzaba a sacudir de lleno la vida de Alejandro, que veía como alrededor de él todo se iba tornando de un feliz color, se sorprendía llorando desconsoladamente muchas noches, esperando a que sus sueños cobraran vida y encontrara su sitio en el mundo.
Alejandro El Valiente una noche soñó ...
y aquello que soñó... fue realidad.

3 comentarios:
Gracias por el comentario.
A mí también me ha gusatdo lo que he visto así que me suscribo :P
soñar es gratis no??pero no de sueños se vive...
en fin...todo es demasiado complicado, la vida es demasiado complicada o nosotros la hacemos así...
:**
¡Qué bonita la historia!
A veces me he sentido como "Alejandro el Valiente" cuando tiene que desenvolverse en algo y teme hacerlo mal por su falta de experiencia, pero he aprendido que sin practicar no se coge experiencia, así que hay que quitarse el miedo al fracaso, pues si lo intentas es más probable que, después de unos cuantos fracasos (no lo voy a negar), alcances la victoria :)
¡Saludos! ;)
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